
15 de marzo 2026 .- La Fiscalía de los Estados Unidos presentó una acusación formal ante la Corte de Virginia contra el uruguayo Sebastián Enrique Marset Cabrera y su socio Federico Ezequiel Santoro Vassallo. Los cargos incluyen confabulación, lavado de dinero proveniente del narcotráfico e introducción de grandes cantidades de droga a territorio estadounidense. El documento judicial identifica a Marset como un narcotraficante transnacional responsable del traslado de toneladas de cocaína desde Sudamérica hacia Europa, utilizando múltiples identidades falsas para evadir a la justicia.
Según la investigación, el esquema de lavado de dinero consistía en recolectar las ganancias de la venta de droga en Europa, a menudo entregadas en maletas en carreteras públicas, para luego introducirlas en el sistema bancario global. Federico Santoro, alias “Capitán”, era el encargado de dirigir el movimiento internacional de estos fondos, utilizando bancos corresponsales en los Estados Unidos para convertir euros ilícitos en dólares y transferirlos a cuentas en Sudamérica y Asia, ocultando siempre su origen ilícito.
La red criminal utilizó al menos siete empresas fachada y facturación falsa para justificar las transferencias bancarias y fragmentar los activos. Solo en un periodo de cinco meses, la organización logró movilizar al menos 8 millones de dólares a través del sistema financiero estadounidense. En un caso específico de enero de 2021, la fiscalía detectó que Marset gestionó el blanqueo de 5 millones de euros procedentes de un solo cargamento de cocaína que le generó un beneficio total de 17 millones de euros.
Finalmente, la acusación subraya que Marset y Santoro emplearon amenazas de violencia para proteger sus operaciones y garantizar la continuidad del enriquecimiento de los miembros de la conspiración. Las actividades ilícitas detalladas en el documento abarcan operaciones en Bélgica, Países Bajos, Portugal, Paraguay, Chile y China, consolidando a Marset como uno de los objetivos principales de la justicia estadounidense por su capacidad de corromper el sistema bancario internacional.



