
08 de marzo 2026 .- En Bolivia, el machismo estructural y la persistente cultura patriarcal han dejado un saldo devastador: un promedio de tres feminicidios cada 10 días en lo que va de 2026, según el Servicio Plurinacional de la Mujer y de la Despatriarcalización (Sepmud). Del 1 de enero al 5 de marzo, 19 mujeres fueron asesinadas por su condición de género a nivel nacional, evidenciando cómo el poder masculino se ejerce letalmente contra ellas.
La Paz lidera con nueve casos, seguida de Oruro con tres, Cochabamba y Santa Cruz con dos cada una; Tarija, Beni y Potosí reportan uno por departamento, mientras que Pando y Chuquisaca no registran ninguno en el período.
El 78,94% de las víctimas conoció a su agresor, lo que subraya la violencia de género en el ámbito privado, donde las mujeres enfrentan riesgos extremos por la intimidad con hombres dominantes: el 47,38% de los feminicidios fueron perpetrados por esposos, parejas o exparejas, y el 52,63% por novios, enamorados o conocidos, confirmando que estos crímenes surgen mayoritariamente del entorno cercano, alimentado por celos posesivos y control patriarcal.
El impacto trasciende a las nuevas generaciones: 18 niños, niñas y adolescentes quedaron huérfanos, perpetuando ciclos de trauma y desigualdad de género. Las víctimas tienen un promedio de 35 años, con mayor incidencia en mujeres jóvenes de 20 a 30 años (33,33% de los casos); dos eran menores de 20, cinco entre 31 y 40 años, y seis superaban los 41.
Los feminicidios ocurrieron en el 57,90% de los casos en viviendas —espacios supuestamente seguros pero convertidos en trampas por el poder doméstico masculino—, el 31,58% en la vía pública y el 5,26% en centros de salud y hoteles. Los métodos reflejan brutalidad física: 73,68% con armas blancas y fuerza, 21,05% con armas y 5,27% con armas de fuego.
De los agresores, el 79,95% fue identificado, con edad promedio de 41 años. Solo dos tienen sentencia, seis fueron aprehendidos, cinco están prófugos, cuatro en detención preventiva y en dos casos se desconoce su situación. Alarmantemente, solo el 5,27% tenía antecedentes de violencia, y no se reportó consumo de alcohol, lo que cuestiona la impunidad sistémica que permite que hombres sin historial visible escale a homicidios de género.
El Sepmud calcula una tasa de 0,45 víctimas por cada 100.000 mujeres en 2026, un llamado de alerta a erradicar la violencia de género arraigada en Bolivia.




