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Ex Ministro de Salud Jefe médico de la Embajada de EEUU destituido por corrupción en plena pandemia

El 08 de abril en la mañana Jeanine Áñez sorprendía al país con la posesión de un nuevo ministro de Salud, en reemplazo de Anibal Cruz que horas antes había presentado su renuncia al cargo, aduciendo “motivos personales”.

Se trataba de nada menos que del ex jefe médico de la embajada de Estados Unidos en Bolivia, Marcelo Navajas Salinas quien juraba al cargo en el hall del Palacio Quemado en La Paz, traído al gobierno por Erick Foronda Prieto, hoy secretario privado de Áñez y que también trabajó en esa embajada por casi dos décadas, como jefe de prensa.

Navajas llegaba a hacerse cargo de la salud de los bolivianos en uno de los peores momentos para la sanidad, no sólo del país, sino del mundo entero ante la pandemia del coronavirus que a la fecha tiene casi cinco millones de infectados en el mundo, de los que han muerto 324 mil y que en Bolivia tiene casi 4.500 contagios y 189 fallecidos.

En esa fecha, los medios de comunicación tradicionales no guardaron tinta para reproducir el currículo de Navajas quien llegaba arropado por su respaldo, y del que decían que había tenido una carrera brillante como neumólogo y con estudios en varios países.

En su posesión, Áñez llego a decir que Navajas llegaba en el “momento decisivo”, y con “desafío muy grande” para combatir el COVID-19 en el país, mientras que subrayó su “gran experiencia en salud pública” y en campos como la administración de centros de salud en su país, además de haber trabajado “toda su vida” en la especialidad de enfermedades respiratorias.

Sin embargo, la otra cara de la nueva autoridad no tardaría en salir a la luz ya que luego se supo que era dueño de tres clínicas privadas en La Paz, lo que despertó la sospecha de parte de la población de que como ministro, podría favorecer al negocio privado de la salud y no al público, miedo que finalmente se hizo realidad.

Pocas horas después, las redes sociales volvían a hacer el trabajo que no hace la prensa tradicional, y se conocía que Navajas había estado involucrado en el robo de 10 mil dólares a un enfermo terminal, allá por el 2007, cuando le había comprado un medicamento en Chile, a un costo por debajo del que había asegurado, y por el que incluso tenía una denuncia penal. Más tarde la activista feminista María Galindo denunció en Radio Deseo que Navajas era un padre irresponsable porque se había negado a brindar asistencia familiar a su hija de 11 años, para lo que había presentado una serie de memoriales ante la justicia, para dejar sin efecto esa obligación.

Todas esas denuncias fueron poco reproducidas e investigadas por los medios de comunicación en Bolivia, y así transcurrieron los casi 50 días del ministro, con pocas apariciones en los medios de comunicación, tomando en cuenta la situación de la pandemia, hasta que hoy, fue destituido por su relación con la compra de 170 respiradores españoles con un sobreprecio de cerca de 3 millones de dólares.

En plena pandemia por el coronavirus Bolivia ya ha tenido a tres ministros de Salud, cuando hoy se conoció que Eydi Roca reemplazará a Navajas. Y mientras las autoridades del Gobierno de facto, no atinan a cumplir sus obligaciones con eficiencia y transparencia, los casos de Covid-19 en el país, están a punto de llegar a los 5 mil.

Vía: Periódico Cambio

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