21 de agosto 2026 .- Las declaraciones de Nadia Beller desde una cama de hospital abrieron un nuevo frente en el escándalo que involucra al exasesor presidencial Fernando Cerimedo: el supuesto control de periodistas, medios de comunicación y redes sociales para contener denuncias contra el Gobierno de Rodrigo Paz.
Beller afirmó que Cerimedo intervenía directamente sobre periodistas para intentar frenar la difusión de determinados escándalos y que desde el aparato de comunicación del Gobierno se habría utilizado publicidad estatal, empresas públicas y otras formas de presión para condicionar la cobertura informativa.
En sus declaraciones también mencionó a Ximena Galarza, responsable de la estructura de comunicación estratégica del Estado, a quien vinculó con la estrategia de comunicación del Gobierno.
Estas afirmaciones son denuncias de Beller y todavía deben ser investigadas y demostradas documentalmente. Sin embargo, el caso adquirió una nueva dimensión después de que la Fiscalía encontrara en un inmueble vinculado a Cerimedo una denominada “mini granja de bots”, además de más de medio millón de bolivianos y dinero en dólares y euros.
CERIMEDO Y EL PODER DE LAS REDES
Fernando Cerimedo no es un desconocido en el mundo de la comunicación política digital.
El consultor argentino fue uno de los operadores de la campaña presidencial de Javier Milei en Argentina y posteriormente se vinculó políticamente con Rodrigo Paz en Bolivia.
Su trayectoria está asociada a estrategias digitales, campañas negativas, trolls y utilización de redes sociales para intervenir en la conversación pública. Investigaciones periodísticas han recordado incluso declaraciones anteriores del propio Cerimedo sobre el uso de trolls y bots en operaciones políticas.
En Bolivia, aunque el Gobierno negó inicialmente que tuviera un cargo formal, Cerimedo fue reconocido como asesor y tuvo acceso a espacios oficiales. El propio Gobierno admitió que prestaba asesoramiento externo al presidente Paz.
LA “GRANJA DE BOTS” QUE AHORA ESTÁ EN MANOS DE LA FISCALÍA
El dato más contundente surgió durante los allanamientos realizados esta semana.
El fiscal departamental de La Paz, Carlos Torrez, confirmó que investigadores encontraron en uno de los inmuebles vinculados a Cerimedo una “mini granja de bots”.
También se secuestraron equipos, documentación y dinero en efectivo: más de Bs 500.000, además de dólares y euros cuyo monto todavía no fue precisado. Los equipos y documentos serán sometidos a análisis para establecer su funcionamiento y su eventual relación con la investigación.
Por ahora, la Fiscalía no ha establecido públicamente para qué eran utilizados esos equipos, quién los operaba ni si fueron empleados para favorecer al Gobierno, atacar opositores o manipular determinadas conversaciones en redes sociales.
Ese será uno de los puntos centrales de la investigación.
¿QUÉ ES UNA GRANJA DE BOTS?
Una granja de bots es un conjunto de dispositivos o cuentas utilizados para automatizar o coordinar publicaciones e interacciones en redes sociales.
En política pueden emplearse para multiplicar determinados mensajes, generar tendencias artificiales, atacar adversarios, amplificar contenidos favorables, aparentar respaldo ciudadano o intentar modificar la percepción sobre un determinado tema.
Por eso, el hallazgo adquiere relevancia: si la Fiscalía demuestra que esos equipos estaban destinados a una operación política, podría revelar cómo se administraba una parte de la maquinaria digital utilizada por el entorno de Cerimedo.
Pero el hallazgo de los equipos, por sí solo, no demuestra todavía que hayan sido utilizados para cometer un delito.
BELLER: “MINIMIZAR, NO REPLICAR”
En sus declaraciones, Beller sostuvo que Cerimedo tenía capacidad para comunicarse con periodistas y pedirles que determinados temas fueran minimizados o directamente no replicados.
Según su versión, existía una estrategia para controlar la narrativa sobre los escándalos que podían afectar al Gobierno.
También denunció la utilización de bots, funcionarios públicos e influencers para atacar a personas consideradas adversarias y desacreditar sus denuncias.
Beller sostiene que esa maquinaria digital ahora estaría siendo utilizada contra ella después del ataque armado que sufrió en Santa Cruz.
La abogada incluso afirmó que Cerimedo le había advertido sobre la capacidad de sus operadores para hacer desaparecer publicaciones o afectar páginas en redes sociales.
EL PAPEL DE XIMENA GALARZA
Las declaraciones de Beller también ponen bajo la lupa a Ximena Galarza, quien estuvo al frente de la estructura de comunicación estratégica del Gobierno.
En febrero de 2026, el Gobierno reorganizó su aparato comunicacional mediante el Decreto Supremo 5550. La antigua Dirección General de Comunicación pasó a convertirse en la Unidad de Comunicación Estratégica del Estado, bajo dependencia funcional de la Jefatura de Gabinete de la Presidencia. Galarza había sido posesionada previamente como responsable de esa estructura.
Posteriormente surgieron cuestionamientos sobre el grado de centralización de la comunicación gubernamental.
En julio, el exministro de Trabajo Edgar Morales afirmó que Galarza dirigía la comunicación del Gobierno, aunque sostuvo que existía una autoridad superior que finalmente tomaba las decisiones y señaló a Catalina Paz, hija del Presidente. Estas declaraciones fueron negadas o cuestionadas desde el entorno gubernamental y deben ser entendidas como afirmaciones del exministro.
Ahora Beller incorpora el nombre de Galarza a sus denuncias sobre el supuesto control de medios y periodistas.
Hasta el momento no existe evidencia pública presentada por la Fiscalía que demuestre que Galarza haya participado en sobornos a periodistas o en la operación de la granja de bots encontrada en los allanamientos.
EL CASO JHON ARANDIA
Otro episodio que Beller puso sobre la mesa involucra al periodista Jhon Arandia.
El comunicador reconoció públicamente que recibió de Beller fotografías de lesiones que ella atribuía a una agresión de Cerimedo, además de imágenes en las que aparecían cajas o cajones con gran cantidad de dinero.
Arandia explicó que recibió el material y que optó inicialmente por activar mecanismos de protección para Beller antes que publicar la información.
Las fotografías fueron posteriormente difundidas y Beller las presentó como parte de sus denuncias contra Cerimedo. Sin embargo, las imágenes no permiten determinar por sí mismas el origen, propietario o legalidad del dinero que aparece en ellas.
LA INVESTIGACIÓN YA NO SE LIMITA AL ATAQUE CONTRA BELLER
El caso comenzó con el ataque armado contra Nadia Beller, quien recibió varios disparos y sobrevivió.
Cerimedo fue detenido y la Fiscalía lo investiga por su presunta participación como autor intelectual del ataque. Él y su defensa rechazan las acusaciones.
Pero las declaraciones de Beller provocaron una segunda investigación: enriquecimiento ilícito y legitimación de ganancias ilícitas.
La Fiscalía abrió de oficio esta investigación y posteriormente allanó inmuebles vinculados al consultor. Durante los operativos se encontró dinero en efectivo, documentación, equipos tecnológicos y la denominada “mini granja de bots”.
La investigación, por tanto, comienza a abarcar tres dimensiones:
1. El ataque contra Nadia Beller.
2. El patrimonio y los movimientos económicos de Fernando Cerimedo.
3. La estructura tecnológica y política utilizada para operar en redes sociales.
¿HUBO UNA ESTRUCTURA PARA CONTROLAR LA INFORMACIÓN?
Esa es ahora una de las principales preguntas.
Las denuncias de Beller hablan de periodistas que recibían instrucciones, medios condicionados por publicidad estatal, influencers contratados para atacar a determinadas personas y una estructura digital basada en bots y funcionarios.
El hallazgo de una granja de bots convierte esa denuncia en un asunto que puede ser investigado materialmente.
La pregunta que deberá responder la Fiscalía es sencilla, pero de enorme importancia:
¿Para qué se utilizaban esos equipos?
Si fueron empleados exclusivamente para actividades privadas, el hallazgo tendrá una explicación distinta.
Pero si las pericias demuestran que fueron utilizados para operaciones políticas, campañas de desprestigio, manipulación de tendencias o ataques coordinados contra periodistas y opositores, el caso podría revelar una estructura mucho más amplia de intervención digital.
LAS PREGUNTAS QUE QUEDAN
¿Quién financiaba esa estructura?
¿Quién ordenaba las campañas?
¿Quién proporcionaba las bases de datos y las cuentas?
¿Participaban funcionarios públicos?
¿Se utilizaron recursos del Estado?
¿Existieron contratos públicos para servicios de comunicación digital?
¿Hubo pagos a influencers o periodistas?
¿La estructura respondía directamente a Cerimedo?
¿Existía coordinación con la Unidad de Comunicación Estratégica del Estado?
¿Ximena Galarza conocía o participaba de esas operaciones?
¿Los equipos encontrados fueron utilizados durante la campaña electoral o después de la llegada de Paz al poder?
Todas estas preguntas deberán ser respondidas con pericias informáticas, registros de contratos, movimientos financieros, conversaciones, teléfonos, computadoras y documentación oficial.
UN ESCÁNDALO QUE CAMBIA DE DIMENSIÓN
Lo que comenzó con un ataque armado contra Nadia Beller ahora se convirtió en una investigación que toca al poder político, el dinero, la comunicación gubernamental y las redes sociales.
Fernando Cerimedo está bajo investigación por el ataque contra Beller y por presunto enriquecimiento ilícito. En sus inmuebles fueron encontrados dinero en efectivo y una “mini granja de bots”.
Nadia Beller acusa al entorno de Cerimedo de utilizar una estructura de comunicación para silenciar denuncias y desacreditar adversarios.
Y Ximena Galarza aparece mencionada dentro de esas acusaciones por su responsabilidad en la comunicación estratégica del Gobierno.
Nada de esto permite todavía afirmar que exista una red criminal integrada por Cerimedo, Galarza, periodistas y funcionarios. Esa conclusión dependerá de la investigación.
Pero el hallazgo de la granja de bots hace que una de las preguntas más incómodas de las últimas semanas deje de ser solamente política y pase a ser también una cuestión investigativa: