19 de septiembre 2026 . - Este fin de semana las federaciones paceñas activaron un paro indefinido exigiendo la destitución del ministro Marcelo Blanco, mientras la Confederación Nacional alista bloqueos para el lunes. En plena crisis energética, el jefe de Estado abordó un vuelo hacia Estados Unidos.
El escenario social y logístico del eje troncal de Bolivia ingresó en una fase de colapso inminente. Apenas horas después de oficializarse la anulación definitiva del subsidio al diésel, las nueve federaciones del autotransporte del departamento de La Paz determinaron este sábado acatar un paro indefinido de actividades, rechazando de manera unánime el incremento tarifario y exigiendo la inmediata destitución o renuncia del ministro de Hidrocarburos y Energías, Marcelo Blanco.
La drástica medida de presión se ejecuta bajo un manto de alta tensión política debido a la ausencia del Primer Mandatario en territorio nacional.
Fuentes oficiales confirmaron que, durante la madrugada de este sábado y tras emitir su mensaje pregrabado al país, el presidente Rodrigo Paz abandonó el Estado Plurinacional rumbo a Estados Unidos con el objetivo de participar en la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), donde su intervención está programada recién para el próximo jueves 24 de septiembre.
La partida del jefe de Estado enfureció a los transportistas de la sede de Gobierno. El secretario ejecutivo departamental, Edson Valdez, comunicó que el sector rompió de forma oficial cualquier posibilidad de diálogo con los mandos intermedios del Órgano Ejecutivo, advirtiendo que solo suspenderán el repliegue de motorizados si el propio presidente Paz acude en persona a las oficinas de la federación paceña una vez retorne de suelo norteamericano.
La Confederación advierte con bloqueos
De forma paralela, la Confederación Sindical de Choferes de Bolivia se declaró en pie de guerra orgánica y exigió la abrogación inmediata del Decreto Supremo 5716, normativa que legaliza la indexación del diésel al costo internacional y que fijó un valor base inicial de Bs 17,95 por litro.
El secretario de Relaciones del gremio, Víctor Tarqui, calificó la determinación como una “puñalada por la espalda”, recordando que el autotransporte ya había sacrificado sus utilidades al tolerar el primer gran incremento de combustibles.
Tarqui cuestionó que el gabinete económico descargue toda la crisis fiscal sobre las espaldas del pueblo en lugar de blindar la estabilidad de los artículos de primera necesidad.
En ese sentido, planteó formalmente que el Gobierno desvíe los recursos de libre disponibilidad de los créditos extranjeros, incluidos los $us 1.900 millones gestionados ante el Fondo Monetario Internacional (FMI), para restituir la subvención y evitar un disparo inflacionario en los fletes de carga provinciales e interdepartamentales.
“Si el Gobierno no da el brazo a torcer, no considera el pedido del sector del autotransporte, no queda otra situación. ¿Cuál es el arma de los sectores sociales? Es eso. El bloqueo, necesariamente; que no nos pongan la mordaza en la boca. Entonces vamos a tener que ir, seguramente, a las medidas totalmente duras”, disparó Tarqui, tras confirmar la convocatoria de urgencia a un Ampliado Nacional de Emergencia para este lunes, donde las bases ratificarán un cronograma de bloqueos nacionales de carreteras y cierre de fronteras.
La escalada histórica del diésel
La indignación de las bases del transporte responde a la agresiva escalada de precios decretada por la actual administración gubernamental en menos de un año.
El historial de la tarifa del diésel expone un desmantelamiento sin anestesia: en diciembre de 2025 el combustible sufrió un salto inicial de Bs 3,72 a Bs 9,80 el litro; posteriormente impuso una banda de Bs 18 para los grandes consumidores agroindustriales; luego la ajustó provisionalmente a Bs 16,50, para finalmente consolidar el “diéselazo” generalizado de este fin de semana situando el litro en Bs 17,95. El sector se declara en quiebra operativa y el país queda al borde del desabastecimiento