Escrito por Horacio Martínez Suviable
Periodista de SINMORDAZA
17 de octubre 2026 .- A partir de hoy la revolucionaria ciudad de El Alto se quedó sin futbol profesional y lo que es peor internacional, tras controversias entre el burgomaestre Eliser Roca y del equipo de Always Ready, que dejará de jugar sus partidos en el principal campo deportivo de Villa Ingenio conocido como el gran Titanic .
El alcalde de El Alto, Eliser Roca, ha decidido que gobernar es hacer lo que le venga en gana, así su capricho ponga en riesgo la localía de la selección boliviana y enfrente a medio millón de hinchas .
Con la soberbia de quien ganó una elección con apenas 92.952 votos (17,88%) —menos de los que convoca Always Ready en un solo partido—, Roca ha amenazado con revisar y dejar sin efecto el convenio de administración del estadio de Villa Ingenio que el club firmó con la Alcaldía por siete años.
Su frase de campaña: "guerra avisada no mata soldados", parece ser la excusa perfecta para justificar un ataque frontal contra el club que ha convertido a Villa Ingenio en un fortín, tanto para la "banda roja" como para la selección boliviana.
Mientras Roca se queja de una "campaña de desprestigio" y busca a toda costa victimizarse, la realidad es que él mismo ha sembrado la polémica al autorizar el uso "indiscriminado" del estadio para actividades extradeportivas, incluyendo eventos que el propio alcalde organiza y que, según informes, han dañado el campo de juego.
Roca insiste en que "garantiza 100%" las condiciones del campo y niega haber recibido informes oficiales sobre deterioro, pero su propia decisión de amenazar con romper el acuerdo con Always Ready —argumentando que el club no cumple con apoyar a escuelas deportivas municipales— contradice su discurso de "diálogo".
El presidente de Always Ready, Andrés Costa, ya había respondido con ironía a las declaraciones del alcalde, dejando claro que el fútbol no necesita discursos políticos.
Lo que Roca no parece entender es que Always Ready no es un club cualquiera: es el equipo que ha llenado las gradas de Villa Ingenio, que ha convertido a El Alto en la sede de la Selección y que genera un movimiento económico inmenso cada vez que juega en el estadio. Al menos tiene medio millón de seguidores y fans .
Sus más de 500 mil hinchas no son votos que se puedan comprar con discursos vacíos. Roca, que fue inhabilitado y luego habilitado a última hora en las elecciones, debería recordar que su magro 17,88% no le da autoridad para declarar una guerra que, esta vez, podría costarle mucho más que una derrota electoral.
El Sedede de La Paz ya ha abierto las puertas del estadio Hernando Siles para la Verde, y la FBF evalúa seriamente dejar de jugar en El Alto.
Roca no está defendiendo a los alteños: está poniendo en riesgo el orgullo de una ciudad que no le pertenece, toda vez que él nació en la ciudad de La Paz, dónde ha vivido meses antes de ser alcalde de El Alto, con la arrogancia de quien cree que 90 mil votos le dan derecho a decidir el destino de 500 mil hinchas que, a diferencia de él, sí saben lo que quieren.