La Paz, 2 de septiembre de 2026.- El último Monitor de Opinión Pública de Ipsos CIESMORI, difundido este miércoles, revela un escenario de profundo descontento social en Bolivia. Según el estudio, realizado entre el 19 y el 31 de agosto con una muestra de 400 casos en el Eje Troncal, el 81% de los ciudadanos encuestados considera que el país avanza en una dirección incorrecta.
Esta percepción negativa es transversal y alcanza su punto más crítico en La Paz, donde el 86% de los consultados comparte esta visión, evidenciando una crisis de confianza que se profundiza mes a mes entre la población.
La gestión del presidente Rodrigo Paz Pereira enfrenta un deterioro acelerado y sin precedentes en su corto mandato. La aprobación presidencial cayó drásticamente de un 65% en enero a un alarmante 21% en agosto, mientras que la desaprobación escaló hasta el 65%.
Este desplome en la valoración ciudadana se atribuye principalmente a la percepción de corrupción dentro del gobierno (22%), una mala gestión general (15%) y los persistentes problemas de abastecimiento de combustibles (14%), factores que han erosionado la base de apoyo del oficialismo .
El contexto de crisis se agrava por la inestabilidad política y las medidas económicas adoptadas. La reciente censura y destitución del ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, tras una disputa con la Asamblea Legislativa, sumada a la implementación del estado de excepción desde junio, han intensificado el clima de incertidumbre . Estas decisiones, lejos de calmar los ánimos, han profundizado la percepción de un gobierno que no logra encontrar soluciones efectivas a los problemas estructurales del país.
Los datos de Ipsos CIESMORI confirman que la paciencia de la ciudadanía se ha agotado. El desgaste del Ejecutivo es evidente en las cuatro ciudades del Eje Troncal, con La Paz y El Alto a la cabeza del rechazo. Ante este panorama, el gobierno de Rodrigo Paz se enfrenta a un desafío mayúsculo: reconducir una gestión que, a nueve meses de su inicio, es evaluada negativamente por cuatro de cada cinco bolivianos, que ven con preocupación el rumbo económico y social de la nación.