La Paz, 13 de agosto de 2026.- Una amplia red de nepotismo y clientelismo se ha tejido en el Gobierno de Rodrigo Paz, donde familiares y allegados de dirigentes sociales han sido acomodados en altos cargos de ministerios e instituciones descentralizadas, en una estrategia que busca aplacar el creciente descontento y rechazo hacia la administración oficialista.
Organizaciones sociales orgánicas, que no responden a esta lógica de cooptación, denunciaron que el Ejecutivo utiliza “pegas” y prebendas como moneda de cambio para garantizar la lealtad de supuestos representantes sociales que, en realidad, carecen de respaldo de sus bases.
Los casos más emblemáticos de este “gobierno de las dádivas” se registran en el Ministerio de Trabajo, donde el ministro Edgar Morales Mamani ha convertido la institución en un “feudo familiar”. Su hijo Abraham Morales percibe 10.000 bolivianos como asesor parlamentario sin proceso de selección, mientras su pareja, Graciela Chura Quispe, ocupa el cargo de directora General con un salario de 22.000 bolivianos. A ellos se suma la diputada Sonia Siñani Calisaya, calificada como la “cabeza” del clan, quien coordina la inclusión de sus hermanas y otros parientes en puestos clave del ministerio.
La rosca familiar también ha llegado a la Presidencia. Gilda Cespedes, jefa de Gabinete del mandatario, “acomodó” a su hermano en un alto cargo del Ejército y a su sobrina, Micaela Lola Cespedes Cadena, como nueva Directora de Trabajo. El hermano de Gilda fue ascendido a General de Brigada en la Fuerza Aérea Boliviana sin cumplir, presuntamente, con todos los requisitos establecidos. Estos nombramientos han sido cuestionados por sectores críticos que exigen al Gobierno explicar si respondieron a méritos profesionales o si primó el parentesco con la jefa de Gabinete.
La podredumbre se extiende a otras instituciones mencionadas en la denuncia: en YPFB se detectaron “indicios de nepotismo” con facilitación de ingreso de familiares; en el sector Salud, familiares de dirigentes sindicales ocupan cargos administrativos de alta jerarquía con sueldos “jugosos”; en la Aduana Nacional, la hermana del presidente de la entidad fue nombrada jefa nacional de aeropuertos de BOA; en Epsas, dirigentes vecinales y sus familiares trabajan en la empresa pública. Mientras las verdaderas organizaciones sociales quedan al margen de esta cooptación, el Gobierno de Paz demuestra que su única política es el prebendalismo, comprando lealtades con cargos públicos mientras el país se hunde en la crisis.