La Paz, 2 de septiembre de 2026.- La gestión del presidente Rodrigo Paz Pereira atraviesa el momento más complejo desde su asunción al poder, con una desaprobación que alcanza el 65% de acuerdo con el informe presentado por el Monitor de Opinión Pública de Ipsos CIESMORI.
Este rechazo, que se ha profundizado en los últimos meses, se explica por la percepción de corrupción (22%), la mala gestión (15%) y los problemas con el abastecimiento de combustibles (14%), problemas que el Gobierno no ha logrado resolver. La caída en la aprobación, de un 65% en enero a un 21% en agosto, evidencia un desgaste acelerado que lo coloca en una posición de debilidad extrema ante la ciudadanía.
La crisis de imagen del mandatario se ha agravado por el escándalo que envuelve a su asesor presidencial Fernando Cerimedo, el consultor argentino detenido por presuntos delitos de enriquecimiento ilícito y vinculado al intento de feminicidio contra Nadia Beller.
El vicepresidente Edmand Lara, en un intento por desmarcarse de la crisis, ha denunciado que un nuevo audio demostraría que Cerimedo mantuvo contacto directo con Paz días antes de la declaración del Estado de Excepción, contradiciendo la versión oficial de que su colaboración fue inicial. Estas revelaciones han profundizado la desconfianza y han puesto en tela de juicio la transparencia del círculo más cercano al presidente.
La justicia boliviana confirmó la detención preventiva de Cerimedo, quien enfrenta un proceso por enriquecimiento ilícito y legitimación de ganancias, lo que mantiene el tema en la agenda pública. La defensa del consultor sostiene que "no hay pruebas" que lo vinculen a actividades ilícitas en Bolivia, pero la investigación judicial y las declaraciones de su expareja, Nadia Beller, que lo acusa de corrupción en supuesta complicidad con la primera dama, han generado un daño colateral significativo en la imagen presidencial.
Ante este escenario, Paz intentó romper el silencio negando un contrato formal con Cerimedo y asegurando que "jamás tuvo la autorización de representar a este boliviano".
Sin embargo, estas declaraciones no han logrado contener el descontento social. Con la aprobación en niveles críticos y la desconfianza en aumento, el Gobierno enfrenta un desafío mayúsculo para reconducir su gestión y recuperar la legitimidad, mientras el "caso Cerimedo" se consolida como el principal detonante de su crisis política actual.