La Paz, 27 de julio de 2026.– Un audio filtrado del comandante General de la Policía, Mirko Sokol, ha dejado al descubierto el más grave esquema de corrupción en la cúpula policial, que confirma lo que durante años fue un secreto a voces: los cargos y destinos en la institución se negocian al mejor postor.
En la grabación, Sokol revela que un grupo de oficiales con grado de mayor, conocidos como "los golden", habría recaudado aproximadamente $us 2 millones para comprar el ascenso de un coronel al cargo de comandante General de la institución, dinero que presuntamente sería ofrecido a las autoridades del Órgano Ejecutivo para influir en la designación.
Pero la revelación más devastadora llega cuando el propio jefe policial admite que quien ocupa la Comandancia General puede recaudar hasta $us 4.5 millones al año mediante el tráfico de influencias en los cambios de destino.
Esta confesión, realizada por el máximo responsable de la institución encargada de velar por la seguridad ciudadana, convierte a la Policía Boliviana en una suerte de "mercado de grados", donde la carrera institucional se ha transformado en un negocio millonario que se alimenta de la necesidad de los efectivos por mejorar su situación laboral.
En ese marco, el vicepresidente Edmand Lara Montaño, quien ha mantenido una tensa relación con el comandante Sokol, reaccionó con dureza y calificó el hecho como "un golpe directo a la dignidad de la policía boliviana y a la confianza de nuestro pueblo".
Lara cuestionó al general Sokol: "¿Desde cuándo usted, comandante, sabe de esto? ¿Quiénes son los oficiales involucrados?". El vicepresidente advirtió que "aquí no basta con filtrar audios" y remarcó: "Aquí hay responsabilidad. Aquí hay complicidad".
En un mensaje que pone en la mira al propio Gobierno, Lara sentenció: "Si el Gobierno sigue encubriendo estos hechos, será cómplice directo de la destrucción institucional que hoy estamos viendo".
Sin embargo, la denuncia del general Sokol plantea más preguntas que respuestas. El comandante ha filtrado un audio con graves acusaciones, pero hasta el momento no ha presentado pruebas públicas ni ha formalizado una denuncia ante el Ministerio Público. ¿Por qué el máximo jefe policial, que confiesa conocer la existencia de un esquema de corrupción que mueve millones de dólares, se limita a filtrar audios en lugar de accionar los mecanismos legales para desarticularlo?
La omisión del comandante, sumada a la inacción del Gobierno, alimenta la sospecha de que el propio Sokol podría ser parte de un entramado que ahora intenta desactivar desde dentro, mientras el viceministro de Régimen Interior le brinda respaldo público.
El escándalo deja al Gobierno de Rodrigo Paz en una posición insostenible. Mientras el vicepresidente exige investigaciones "sin encubrimientos" y que los responsables sean sancionados "caiga quien caiga", el silencio del Ejecutivo y la pasividad del Ministerio Público frente a las revelaciones del propio comandante general configuran un cuadro de complicidad institucional.