La Paz, 7 de septiembre de 2026.- Dice un viejo refrán que cuando las cosas no pueden ir peor, siempre empeoran. El presidente Rodrigo Paz debe estar pensando en esa frase estos días, mientras el país se desmorona en tres frentes simultáneos: una tragedia militar que ya deja seis muertos y ocho desaparecidos, un dólar que trepa como si no hubiera techo (este lunes llegó a Bs 12,58), y un escándalo de corrupción que salpica hasta a su familia y que se niega a desaparecer de las portadas.
La combinación es tan explosiva como el material almacenado en el Regimiento Bolívar de Viacha —donde, según el Ejército, había 94 cajas de boosters desde 2019 y material pirotécnico que nadie se preocupó en destruir— y el Gobierno, en lugar de apagar incendios, parece dedicado a echar más leña.
La doble explosión del viernes en Viacha no solo se cobró la vida de seis soldados y dejó 81 heridos, sino que puso en evidencia la negligencia crónica de una administración que permite que un cuartel militar acumule material explosivo durante años sin control.
El comandante General del Ejército, Héctor Alarcón, admitió que las actas e inventarios encontrados no permiten establecer la causa de las detonaciones. Claro, porque la responsabilidad de un mando no es prevenir riesgos, sino encontrar papeles después de la tragedia. Y mientras las familias de los desaparecidos esperan respuestas, Alarcón se dedica a explicar que los documentos de 2019 y 2020 no son "sumables". Una explicación que, como el dólar, sube pero no convence.
Hablando de subidas, el dólar flexible cerró la semana con un alza de 66 centavos (de Bs 11,92 a Bs 12,58), en medio de una persistente escasez de diésel que mantiene en vilo al transporte y los sectores productivos. El propio Paz reconoció que las reservas internacionales llegaron a "51 millones de dólares", una cifra que en cualquier país serían los ahorros de una semana, pero aquí son el colchón de un Estado que insiste en que "la economía se está recuperando". Mientras tanto, el presidente pide apoyo a empresarios para "salvar a la patria", pero nadie parece entender cómo se salva un barco que navega sin capitán.
Y como si la tragedia de Viacha y la escalada del dólar no fueran suficiente, el caso del asesor presidencial Fernando Cerimedo sigue dando capítulos dignos de una telenovela turca. Este lunes, la Fiscalía citó a declarar al viceministro de Justicia Indígena, Jorge García Pinto, dentro de la investigación por enriquecimiento ilícito contra el exasesor argentino.
El escándalo ya se ha convertido en un "problema de Estado" que involucra al presidente y su familia, mientras el mandatario insiste en que es una "campaña de desprestigio". La tormenta perfecta está servida: un cuartel que explota por negligencia, una moneda que se dispara por falta de reservas, y un asesor argentino que no deja de dar sorpresas desde la cárcel. Paz prometió un "cambio" en campaña, pero lo único que cambia en su Gobierno es el precio del dólar y el número de muertos en los cuarteles.