La Paz, 12 de septiembre de 2026.- La decisión de la Comisión de Justicia de la Cámara de Diputados de aprobar un proyecto de resolución para ampliar por 90 días el Estado de Excepción, que expira el próximo 18 de septiembre, ha desatado una ola de rechazos que amenaza con convertirse en un nuevo frente de conflicto social. A la postura crítica del vicepresidente Edmand Lara y de líderes opositores como Jorge “Tuto” Quiroga, se sumó este viernes la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), un sector históricamente combativo que calificó la medida como una “imposición” que no resuelve los problemas reales del país .
El secretario ejecutivo de la FSTMB, Andrés Paye, advertió que la ampliación del régimen excepcional podría ser utilizada para impulsar modificaciones a la Constitución Política del Estado sin las garantías de un debate democrático pleno. “En un Estado de facto, en un Estado de excepción, ¿cuánto por ciento democráticamente es posible hacer esas cosas? ¿Acaso no es una imposición? ¿Acaso no tendría que hacerse en un momento de total democracia, de paz?”, cuestionó el dirigente, quien también criticó la falta de coordinación en el Legislativo y la ausencia de una ruta clara para atender la crisis .
La postura de los mineros no es un hecho aislado. Se suma a las advertencias del vicepresidente Lara, quien dijo que no convocará a sesión para tratar una eventual reforma constitucional mientras esté vigente el estado de excepción. “Constitucionalmente hablando, no se puede tratar reformas a la Constitución en Estado de Excepción. Entonces va a ser imposible que avancen estos proyectos de reforma”, afirmó Lara, creando un bloqueo institucional que impide avanzar en la agenda reformista que el presidente Rodrigo Paz considera clave para levantar los “candados” a la inversión externa .
Mientras la tensión política se profundiza, el frente económico muestra una aparente calma. El Banco Central de Bolivia fijó el tipo de cambio oficial en Bs 11,53 para este fin de semana, consolidando una caída de más de un boliviano en apenas tres días desde el pico histórico de Bs 12,64 alcanzado el miércoles. La apreciación del boliviano responde a las medidas implementadas por el ente emisor, que suspendió temporalmente la compra de dólares y estableció una Reserva Monetaria Restringida que obliga a los bancos a inmovilizar el 3% de sus depósitos en moneda nacional .
El analista económico José Ugarte advirtió que, si bien la medida puede aliviar las presiones cambiarias, también podría restringir el crédito, encarecer el financiamiento y desalentar la inversión y el consumo, profundizando la desaceleración de una economía que ya enfrenta dificultades. “El desafío del BCB será contener el dólar y la inflación sin trasladar el costo del ajuste a la economía real”, señaló, en un contexto donde las reservas líquidas apenas superan los 1.000 millones de dólares y el acuerdo con el FMI por 1.900 millones aún espera aprobación legislativa .
El escenario que se dibuja es el de una tensa calma que podría romperse en cualquier momento. La combinación de la resistencia social a la ampliación del estado de excepción —con los mineros como nuevo actor en la oposición—, el bloqueo institucional entre Paz y Lara que paraliza la agenda reformista, y una presión cambiaria contenida pero frágil, configura una tormenta perfecta que pondrá a prueba la capacidad de gobernabilidad del país en las próximas semanas. La pregunta central ya no es si la calma se romperá, sino cuándo y por cuál de los múltiples frentes abiertos.