La Paz, 2 de septiembre de 2026.- El vicepresidente Edmand Lara presentó este miércoles un audio que atribuyó a una conversación telefónica entre el presidente Rodrigo Paz Pereira y el consultor argentino Fernando Cerimedo, en la que ambos coordinan el alcance del estado de excepción aprobado por Decreto Supremo el 20 de junio pasado
La grabación, que se suma a la difundida el lunes con la primera dama María Elena Urquidi, evidencia que Cerimedo no era un simple "colaborador externo" sino que tenía poder de decisión sobre las políticas de seguridad del Estado, desmintiendo la versión del mandatario de que el argentino "jamás tuvo autorización para representar a este boliviano".
En el audio, se escucha a Paz pedir consejos a Cerimedo sobre cómo aplicar la medida de excepción y referirse al expresidente Evo Morales como el origen de las protestas: "Qué tal si la primera actuación es contra el Chapare...", dice la voz atribuida al mandatario, identificando al Trópico como "un cáncer que está haciendo metástasis".
La voz atribuida a Cerimedo, por su parte, respalda la propuesta y sugiere que la especulación sobre la medida se mantenga hasta una noche antes de que se dicte. El vicepresidente calificó este material como "una prueba irrefutable" de la cercanía e influencia del argentino en el Jefe de Estado.
Paz había declarado previamente que Cerimedo "cooperó en su campaña y al inicio de su gestión", pero que "nunca hubo un contrato" ni una "relación de trabajo directa". Sin embargo, el audio del 20 de junio sitúa al argentino en el centro de las decisiones de Estado seis meses después de iniciado el gobierno, contradiciendo la coartada oficial.
El propio presidente, al ser consultado, afirmó que "no hace caso a los audios" y que dejará que la justicia actúe, una respuesta que evidencia su intento de desentenderse de las pruebas que lo implican directamente.
El nuevo audio expone la mentira del presidente Paz cuando aseguró que Cerimedo no tenía poder. La grabación confirma que Cerimedo no solo asesoraba al mandatario, sino que ambos tomaban decisiones sobre la declaración del estado de excepción y la identificación de "enemigos" políticos.
Mientras el país enfrenta una crisis económica sin precedentes, el presidente dedicaba su tiempo a coordinar con un extranjero con antecedentes penales la aplicación de medidas excepcionales contra regiones del país. La evidencia es contundente y el silencio del mandatario ya no puede ocultar la verdad: Cerimedo fue su asesor, su confidente y su operador político, con todas las consecuencias que eso implica.