La Paz, 24 de septiembre de 2026.- El presidente Rodrigo Paz debutó este jueves ante la Asamblea General de la ONU con un discurso que, lejos de asumir responsabilidad por la profunda crisis que agobia a Bolivia, trasladó la culpa al narcoterrorismo y al crimen organizado, a los que acusó de financiar los 53 días de bloqueos que paralizaron el país entre mayo y junio.
"Estamos ordenando nuestra economía, estamos ordenando la casa", dijo, al enumerar una serie de promesas que contrastan con la realidad: escasez de dólares, inflación galopante, un "dieselazo" que elevó el combustible a Bs 17,95 por litro y una impopularidad que supera el 50%. Su diagnóstico, aunque contiene elementos ciertos sobre la infiltración criminal, sonó a excusas y quejas ,como su gobernara con un retrovisor, para no hablar de la pésima gestión de su Gobierno, incapaz de contener el desabastecimiento y la escalada de precios.
En el mismo foro, Paz anunció un paquete de financiamiento externo de hasta $us 10.000 millones de organismos como el Banco Mundial, la CAF, el BID y el FMI. "10.000 millones de dólares van a llegar a Bolivia", proclamó, al asegurar que los recursos se destinarán exclusivamente a inversión productiva y no al gasto corriente.
Sin embargo, la letra pequeña desmiente el optimismo: Bolivia ya arrastra una deuda externa que supera los $us 14.000 millones, y economistas advierten que la administración de Paz podría dejarla por encima de los $us 20.000 millones al final de su mandato.
El propio mandatario prometió en campaña que no recurriría al endeudamiento externo como principal herramienta para salir de la crisis, una promesa que hoy yace sepultada bajo una montaña de créditos. Mentiras que acabaron con la decepción de un pueblo que eligió al binomio Rodrigo Paz - Edmand Lara, este último proscrito del Gobierno.
La pregunta es si este nuevo endeudamiento no es más que una hipoteca del futuro de los bolivianos y una antesala de la enajenación de los recursos naturales. La experiencia con el BID, que se consolidará como el principal acreedor de Bolivia con compromisos por más de $us 10.000 millones hasta 2030, revela una transferencia neta negativa: el país recibe préstamos y paga más en intereses y amortizaciones de lo que recibe.
El discurso de Paz ante la ONU no pasó desapercibido en el frente interno. El expresidente Jorge "Tuto" Quiroga criticó que el mandatario haya viajado a Estados Unidos cinco días antes de su intervención, dejando al país sumido en las protestas por el "dieselazo". "Bolivia necesita certidumbre, rumbo y claridad, lo que no se ha visto hasta ahora", sentenció Quiroga, en una crítica que resume el sentir de una oposición que ve en el viaje presidencial una fuga hacia adelante.
El presidente anuncia $us 10.000 millones sin explicar cómo se pagarán, a qué tasas y bajo qué condiciones. Y mientras tanto, los bolivianos siguen haciendo fila para comprar alimentos, pagando pasajes duplicados y viendo cómo el dólar se dispara.