La Paz, 14 de septiembre de 2026.- El presidente Rodrigo Paz registró la peor caída de popularidad entre los 18 mandatarios de América Latina evaluados por la encuestadora CB Global Data en septiembre. Su imagen positiva se desplomó de 50,5% en agosto a 41,6%, una pérdida de 8,9 puntos porcentuales en un solo mes que lo llevó del sexto al duodécimo puesto del ranking regional. La desaprobación a su gestión escaló hasta el 53,6%, dejándolo con un balance negativo que refleja el creciente desencanto ciudadano.
El contraste con su propia evolución es demoledor. En marzo, Paz ocupaba el 6.º lugar con 51,9%; en abril subió al 5.º con 52,9%; y en mayo alcanzó su techo con 55,6%, situándose entre los favoritos de la región. Pero la caída fue implacable: en junio bajó al 7.º con 46,4%, en julio recuperó brevemente el 6.º con 49,1%, y en septiembre se hundió al puesto 12, perdiendo más de 14 puntos desde su mejor momento. La tendencia es clara: el entusiasmo inicial se transformó en desconfianza.
El desolome ocurre en medio del mayor escándalo de corrupción de su gestión —el caso del exasesor presidencial Fernando Cerimedo, que salpica al entorno presidencial y a la primera dama—, de una crisis económica sin precedentes con escasez de dólares y combustibles, devaluación imparable del boliviano y una inflación que golpea la canasta familiar, y de la tragedia de Viacha que dejó nueve militares fallecidos y cinco desaparecidos. La ciudadanía, que votó por un cambio, hoy percibe un Gobierno más preocupado por protegerse a sí mismo que por resolver sus problemas.
Los datos de CB Global Data coinciden con otras mediciones que retratan un Gobierno en caída libre. Un informe de Ipsos Cies Mori de agosto situó la aprobación de Paz en apenas 21%, con un rechazo del 65% que llegó al 76% en La Paz y al 74% en El Alto. Entre las principales razones de desaprobación, los encuestados mencionaron la corrupción (22%), la mala gestión (15%) y los problemas de abastecimiento y calidad de los combustibles (14%). La percepción ciudadana es contundente: el Gobierno no está cumpliendo.