31 de octubre 2026 .- El bloque oficialista demostró que a la hora de retener el poder no importan los pactos internacionales contra el crimen organizado ni que uno de ellos sea “desvisado” por Estados Unidos.
La sesión pintaba para el caos, pero lo que se vivió en el hemiciclo superó cualquier guión de la política ficción.
En una jornada marcada por los gritos, la tensión física y el nulo respeto a las formas democráticas, el cuestionado y polémico Roberto Castro logró su reelección en la presidencia de la Cámara de Diputados, apadrinado directamente por el partido del presidente Rodrigo Paz.
La sesión legislativa se transformó en un ring de boxeo. Entre manoteos, insultos y un cordón humano de legisladores oficialistas que cercaron la testera, Castro se aferró al sillón presidencial.
La votación fue un fantasma: sin que se evidenciaran de forma transparente los votos suficientes en el tablero y bajo el clamor de fraude de la oposición, la directiva dio por cerrado el conteo a los empujones, declarando una victoria exprés que dejó un sabor amargo y nula legitimidad en el ambiente.
El precio del poder: El pacto con el transfuguismo
Para asegurar el control del rodillo parlamentario, el oficialismo no tuvo reparos en pagar un costo político altísimo.
En una jugada burda que terminó de encender los ánimos, Roberto Castro reconoció oficialmente al diputado tránsfuga Rafael López como el supuesto “presidente” de la bancada opositora de Libre.
López, quien fue expulsado de su propio partido debido a severos vínculos con la corrupción y el narcotráfico, se convirtió repentinamente en la pieza de recambio dorada para el partido de gobierno de Rodrigo Paz.
La urgencia por retener la cámara baja obligó al oficialismo a reciclar un perfil que arrastra un pesado historial.
Desprecio por la ley y la diplomacia internacional
El nombramiento y la alianza con López no solo rompen la ética legislativa interna, sino que abren una grieta en las relaciones internacionales del país.
Sobre el diputado tránsfuga pesa una realidad insalvable: López figura en la lista oficial de personas desvisadas por los Estados Unidos debido a sus nexos con el crimen organizado.
Además, este pacto contraviene flagrantemente los principios de la Convención Internacional del Escudo de las Américas, un tratado de integridad democrática y lucha contra la delincuencia transnacional del cual Bolivia es Estado signatario.
Sin embargo, la sesión de hoy dejó algo en claro: al presidente de la nación Rodrigo Paz, al ratificado Roberto Castro y al propio Rafael López no les interesan las advertencias diplomáticas ni los compromisos internacionales.
El objetivo del día se cumplió a la fuerza, demostrando que, para el bloque oficialista, la prioridad absoluta es controlar la Cámara de Diputados y retener el poder a cualquier precio.