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Develan plan estadounidense que busca ruptura del MAS y crea un «ostsider» con el fin de adueñarse del litio

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El plan denominado «Simón Bolívar» fue diseñado como respuesta al avance de potencias como China y Rusia en Latinoamérica, a través de los BRICS, acrónimo de la asociación de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, reportó El Radar.

Washington encendió sus alarmas por los nuevos integrantes del bloque – Irán, Egipto, Etiopía, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, al que además Bolivia tramita su incorporación – porque consideran que arriesga su hegemonía.

De hecho, según las proyecciones económicas, para el año 2050 China e India ocuparán los dos primeros lugares como potencias mundiales, desplazando a Estados Unidos a un tercer lugar. El temor a que esto se concrete hizo que, según el CEGM, Estados Unidos iniciara una serie de “jugadas” para asegurarse de mantener su lugar como potencia mundial.

En el caso puntual de Bolivia, «la estrategia estaría enfocada en sus recursos naturales y en la consolidación de un gobierno servil y de derecha, por esta razón Estados Unidos tiene como prioridad la ruptura del MAS – IPSP buscando hacer que ese instrumento desaparezca del escenario político», refiere el portal El Radar.

En la actualidad, los dos bloques constituidos al interior del MAS-IPSP: una de la dirección nacional, dirigida por Evo Morales, y la otra del Pacto de Unidad, que aglutina a las organizaciones sociales fundadoras del Instrumento Político, no acercan posiciones para convocar a un solo congreso para elegir a su nueva dirigencia.

De acuerdo con los plazos del Tribunal Supremo Electoral (TSE), el MAS – IPSP tiene hasta el 7 de mayo para renovar su directorio o corre el riesgo de ser amonestado. Según el artículo 58 de la Ley de Organizaciones Políticas, si esta organización suma tres amonestaciones podría perder la personería jurídica y, por tanto, no podría presentarse a las elecciones primarias y, luego, a las elecciones generales previstas para el año 2025.

Los partidos y actores políticos de oposición ven en esta disputa interna del MAS – IPSP una posibilidad de victoria en las elecciones generales de 2025 y han surgido varios nombres como posibles presidenciables, entre ellos también expresidentes como Jorge Quiroga y Carlos Mesa, este último jefe de la opositora Comunidad Ciudadana, que perdió las elecciones de 2020 frente al actual presidente Luis Arce.

No obstante, el «Plan Simón Bolívar» pretendería construir un “outsider”, un candidato ajeno que aún no aparece en las encuestas y que sería una opción de la derecha y la gran masa de votantes indecisos.

Según El Radar, una de los operadores de todo este plan en Bolivia es Debra Hevia, quien desde septiembre de 2023 cumple funciones como encargada de negocios de la Embajada de los Estados Unidos en La Paz.

El portal la define como «una tecnócrata que ya inició con programas de formación de liderazgos y se reunió con políticos de distintos partidos y organizaciones a lo largo del país».

Asimismo, estarían involucradas organizaciones a través de las cuales se financia el plan: Fundación Nacional para la Democracia, el Instituto de Relaciones Internacionales, la DEA, la Fundación Libertad y Democracia, dirigida por Tuto Quiroga en Santa Cruz, la fundación Ríos de Pie, la Fundación Construir, Comunidad Ciudadana, la Alianza Informativa Latinoamericana, Military Church Support Group – Centurian Project (Fort Bragg), y la Unión Juvenil Cruceñista, apoyada por el presidente de la Asamblea Legislativa Departamental de Santa Cruz, Zvonko Matkovic.

En cuanto a los políticos incluidos como parte de estas acciones se cuenta a los alcaldes de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, y de Santa Cruz, Jhonny Fernández, y los expresidentes Mesa y Quiroga.

Dentro de la Asamblea estarían involucradas la diputada de Comunidad Ciudadana por Santa Cruz, Luisa Nayar, y la senadora de la misma fracción política por Cochabamba, Andrea Barrientos; y, de forma externa, el empresario Samuel Doria Medina, quien fue candidato a la presidencia en más de una ocasión, y que se considera una «opción diferente» al MAS.

El objetivo final del plan, señala El Radar, es «tomar la reserva de litio más grande del mundo aprovechando y fomentando el crecimiento de la crisis política, lo que devendría en una crisis económica incrementada por la obstrucción de créditos por operadores en la Asamblea».

Bolivia cuenta con las mayores reservas de litio, que están cifradas en 21 millones de toneladas en los salares de Uyuni, Coipasa y Pastos Grandes.

El Gobierno boliviano encara la industrialización del litio bajo un modelo soberano. En julio de 2023 firmó acuerdos con firmas rusas y chinas para industrializar el litio bajo la Tecnología de Extracción Directa de Litio (EDL) con una inversión de $us 1.400 millones.

Pero el litio no sería el único recurso apetecido por Washington, sino también las reservas de hierro, uranio y tierras raras.

«Esto no es algo imposible, pues Bolivia se encuentra rodeada de bases militares estadounidenses. Las más cercanas en la frontera entre Tarija y Argentina, donde tomó fuerza el Comando Sur estadounidense», alerta El Radar.

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